El Espíritu Santo es la fuerza, el poder que nos empuja, nos inquieta y nos mueve a ser testimonio y memoria viva de Jesús, con los dones, carismas y frutos del Espíritu Santo. Nos dejamos guiar llevando el anucio de que en Jesús hay redención abundante. Jesús es el único que le da sentido y significado a nuestra vida. Déjate renovar por el poder del Espíritu Santo y tu vida no será la misma.Te llenarás de gozo, de paz, de bendición, de alegría, porque solo Dios hace al hombre feliz.

Parroquia Nuestra Señora de Aránzazu

LITURGIA DE LA PALABRA.


Dn 3,14-20.91-92.95: Envió un ángel a salvar a sus siervos
Salmo interleccional: Dn 3: A ti gloria y alabanza por los siglos
Jn 8,31-42: Vine de parte de Dios y aquí estoy

Cada palabra, cada acción de Jesús, dan a entender que la realidad que le toca enfrentar en su momento es un cúmulo de engaños y contradicciones. Hay engaño y contradicción respecto a Dios, a su designio, a sus promesas; con una falsa y amañada interpretación de la Escritura y de la Tradición han “construido” una imagen distorsionada de Dios que le funciona de mil maravillas a la clase religiosa; del lugar santo, la casa de oración, han hecho el centro de dominio y pauperización del pueblo. Hay engaño respecto al ser humano; se le ha hecho creer al pueblo que a Dios sólo le interesa el hombre “bueno”, el que cumple puntualmente la ley y demás obligaciones religiosas. En fin, mírese desde donde se mire, la realidad que viven los paisanos y contemporáneos de Jesús está viciada de falsedad, mentiras y engaños.

En ese marco, Jesús se presenta como vía del encuentro con la Verdad a condición de aceptarlo a él como el enviado de Dios. Aceptar, entonces, a Jesús es aceptar que Dios está aquí, que camina a nuestro lado, que vive nuestra circunstancialidad, que asume nuestra realidad y que respalda nuestras iniciativas de búsqueda de una mejor vida.

PRIMERA LECTURA.
Daniel 3,14-20.91-92.95
Envió un ángel a salvar a sus siervos

En aquellos días, el rey Nabucodonosor dijo: "¿Es cierto, Sidrac, Misac y Abdénago, que no respetáis a mis dioses ni adoráis la estatua de oro que he erigido? Mirad: si al oír tocar la trompa, la flauta, la cítara, el laúd, el arpa, la vihuela y todos los demás instrumentos, estáis dispuestos a postraros adorando la estatua que he hecho, hacedlo; pero, si no la adoráis, seréis arrojados al punto al horno encendido, y ¿qué dios os librará de mis manos?" Sidrac, Misac y Abdénago contestaron: "Majestad, a eso no tenemos por qué responder. El Dios a quien veneramos puede librarnos del horno encendido y nos librará de tus manos. Y aunque no lo haga, conste, majestad, que no veneramos a tus dioses ni adoramos la estatua de oro que has erigido."

Nabucodonosor, furioso contra Sidrac, Misac y Abdénago, y con el rostro desencajado por la rabia, mandó encender el horno siete veces más fuerte que de costumbre, y ordenó a sus soldados más robustos que atasen a Sidrac, Misac y Abdénago y los echasen en el horno encendido. El rey los oyó cantar himnos; extrañado, se levantó y, al verlos vivos, preguntó, estupefacto, a sus consejeros: "¿No eran tres los hombres que atamos y echamos al horno?" Le respondieron: "Así es, majestad." Preguntó: "¿Entonces, cómo es que veo cuatro hombres, sin atar, paseando por el horno sin sufrir nada? Y el cuarto parece un ser divino."

Nabucodonosor entonces dijo: "Bendito sea el Dios de Sidrac, Misac y Abdénago, que envió un ángel a salvar a sus siervos que, confiando en él, desobedecieron el decreto real y prefirieron arrostrar el fuego antes que venerar y adorar otros dioses que el suyo."

Palabra de Dios.

Interleccional: Daniel 3
R/.A ti gloria y alabanza por los siglos.

Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres, / bendito tu nombre santo y glorioso. R.

Bendito eres en el templo de tu santa gloria. R.

Bendito eres sobre el trono de tu reino. R.

Bendito eres tú, que sentado sobre querubines / sondeas los abismos. R.

Bendito eres en la bóveda del cielo. R.

SEGUNDA LECTURA.

SANTO EVANGELIO.
Juan 8,31-42
Si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos que habían creído en él: "Si os mantenéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres." Le replicaron: "Somos linaje de Abrahán y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: "Seréis libres"?" Jesús les contestó: "Os aseguro que quien comete pecado es esclavo. El esclavo no se queda en la casa para siempre, el hijo se queda para siempre. Y si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres. Ya sé que sois linaje de Abrahán; sin embargo, tratáis de matarme, porque no dais cabida a mis palabras. Yo hablo de lo que he visto junto a mi Padre, pero vosotros hacéis lo que le habéis oído a vuestro padre."

Ellos replicaron: "Nuestro padre es Abrahán." Jesús les dijo: "Si fuerais hijos de Abrahán, haríais lo que hizo Abrahán. Sin embargo, tratáis de matarme a mí, que os he hablado de la verdad que le escuché a Dios, y eso no lo hizo Abrahán. Vosotros hacéis lo que hace vuestro padre." Le replicaron: "Nosotros no somos hijos de prostitutas; tenemos un solo padre: Dios." Jesús les contestó: "Si Dios fuera vuestro padre, me amaríais, porque yo salí de Dios, y aquí estoy. Pues no he venido por mi cuenta, sino que él me envió."


Palabra de Dios.