El Espíritu Santo es la fuerza, el poder que nos empuja, nos inquieta y nos mueve a ser testimonio y memoria viva de Jesús, con los dones, carismas y frutos del Espíritu Santo. Nos dejamos guiar llevando el anucio de que en Jesús hay redención abundante. Jesús es el único que le da sentido y significado a nuestra vida. Déjate renovar por el poder del Espíritu Santo y tu vida no será la misma.Te llenarás de gozo, de paz, de bendición, de alegría, porque solo Dios hace al hombre feliz.

Parroquia Nuestra Señora de Aránzazu

LITURGIA DE LA PALABRA (Martes)

Hch 4,32-37: Todos pensaban y sentían lo mis
Salmo 92: El Señor reina, vestido de majestad.
Jn 3,5a.7b-15: El viento sopla hacia donde quiere.


Hay en Jesús una novedad absoluta que comienza y que la Ley de Moisés no podía dar porque era una obligación externa. Jesús muestra que el reino está siendo inaugurado con su ministerio. Es el sí definitivo de Dios a la Humanidad. Para la comunidad cristiana la única fuente de vida y norma de conducta es Jesús crucificado (levantado en alto), que fue capaz de amar hasta el extremo con una libertad sorprendente porque se dejó guiar por el Espíritu toda su vida.

Cuando caemos en el ritualismo pretendemos manejar el Espíritu para domesticarlo. En nuestras comunidades ya casi nada nace de la vida. Estamos bajo la lluvia del Espíritu con paraguas. Nuestras pastorales repetitivas han ahogado la novedad. Nos asusta la libertad. Estamos paralizados por siglos de sedentarismo en la fe. Es urgente redescubrir la creatividad para poder responder a los desafíos que no vienen de la historia, de la naturaleza en peligro, del clamor de nuestros hermanos/as amenazados en su subsistencia. Necesitamos desprendernos de nuestro ego, de nuestra comodidad y dejarnos invadir por este viento renovador que nos lleva más allá de nuestros cálculos, privilegios y esquemas de poder tanlosamente conservados.

PRIMERA LECTURA.
Hechos 4,32-37
Todos pensaban y sentían lo mismo

En el grupo de los creyentes todos pensaban y sentían lo mismo: lo poseían todo en común y nadie llamaba suyo propio nada de lo que tenía. Los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con mucho valor. Y Dios los miraba a todos con mucho agrado. Ninguno pasaba necesidad, pues los que poseían tierras o casas las vendían, traían el dinero y lo ponían a disposición de los apóstoles; luego se distribuía según lo que necesitaba cada uno. José, a quien los apóstoles apellidaron Bernabé, que significa Consolado, que era levita y natural de Chipre, tenía un campo y lo vendió; llevó el dinero y lo puso a disposición de los apóstoles.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial: 92
R/.El Señor reina, vestido de majestad.

El Señor reina, vestido de majestad, / el Señor, vestido y ceñido de poder. R.

Así está firme el orbe y no vacila. / Tu trono está firme desde siempre, / y tú eres eterno. R.

Tus mandatos son fieles y seguros; / la santidad es el adorno de tu casa, / Señor, por días sin término. R.

SEGUNDA LECTURA.

SANTO EVANGELIO.
Juan 3,5a.7b-15
Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre

En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: "Tenéis que nacer de nuevo; el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu." Nicodemo le preguntó: "¿Cómo puede suceder eso?" Le contestó Jesús: "Y tú, el maestro de Israel, ¿no lo entiendes? Te lo aseguro, de lo que sabemos hablamos; de lo que hemos visto damos testimonio, y no aceptáis nuestro testimonio. Si no creéis cuando os hablo de la tierra, ¿cómo creeréis cuando os hable del cielo? Porque nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna."

Palabra del Señor.