.Hch 3,11-26:
Mataron al autor de la vida; pero Dios lo resucitó de entre los muertos
Salmo 8: Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!
Lc 24,35-48: Las marcas de la Cruz de Jesús son las marcas de su entrega
Al comienzo de la historia de la iglesia hubo mucha gente que sólo hablaba de Jesús como Hijo de Dios. Con el paso del tiempo se fue perdiendo el Jesús histórico. Estas reflexiones nunca son inocentes. Si construimos la comunidad cristiana sobre la idea de que Jesús es Dios y nos olvidamos del Hombre Jesús, terminamos haciendo comunidades que no tienen la práctica de Jesús de Nazaret como norma y guía de sus vidas. Jesús no quiere ser adorado como Dios sino seguido en su camino de Hombre. Por eso muestra sus manos y sus pies traspasados por lo clavos. No son cicatrices sino heridas abiertas. A veces hemos transformado la religión en una anestesia. Jesús nos dice: “Vengan miren las marcas que dejan las cruces que cargan los pobres”. Y desde esa gente marcada por la cruz, Jesús vuelve a decirnos: “¿Tienen algo de comer?”. Después de compartir vendrá la palabra de Dios que nos hará comprender que todo estaba escrito. No porque Jesús fatalmente tenía que ser asesinado, sino porque el proyecto del Padre estaba ya presente en la Historia y necesitaba el compromiso de un Hijo de Dios que lo asumiera amando hasta el extremo. Y ése fue Jesús.
PRIMERA LECTURA.
Hechos 3,11-26 Matasteis al autor de la vida; pero Dios lo resucitó de entre los muertos En aquellos días, mientras el paralítico curado seguía aún con Pedro y Juan, la gente, asombrada, acudió corriendo al pórtico de Salomón, donde ellos estaban. Pedro, al ver a la gente, les dirigió la palabra: "Israelitas, ¿por qué os extrañáis de esto? ¿Por qué nos miráis como si hubiéramos hecho andar a éste con nuestro propio poder o virtud? El Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su siervo Jesús, al que vosotros entregasteis y rechazasteis ante Pilato, cuando había decidido soltarlo. Rechazasteis al santo, al justo, y pedisteis el indulto de un asesino; matasteis al autor de la vida, pero Dios lo resucitó de entre los muertos, y nosotros somos testigos. Como éste que veis aquí y que conocéis ha creído en su nombre, su nombre le ha dado vigor; su fe le ha restituido completamente la salud, a vista de todos vosotros. Sin embargo, hermanos, sé que lo hicisteis por ignorancia, y vuestras autoridades lo mismo; pero Dios cumplió de esta manera lo que había predicho por los profetas, que su Mesías tenía que padecer. Por tanto, arrepentíos y convertíos, para que se borren vuestros pecados; a ver si el Señor manda tiempos de consuelo, y envía a Jesús, el Mesías que os estaba destinado. Aunque tiene que quedarse en el cielo hasta la restauración universal que Dios anunció por boca de los santos profetas antiguos. Moisés dijo: "El Señor Dios sacará de entre vosotros un profeta como yo: escucharéis todo lo que os diga; y quien no escuche al profeta será excluido del pueblo." Y, desde Samuel, todos los profetas anunciaron también estos días. Vosotros sois los hijos de los profetas, los hijos de la alianza que hizo Dios con vuestros padres, cuando le dijo a Abrahán: "Tu descendencia será la bendición de todas las razas de la tierra." Dios resucitó a su siervo y os lo envía en primer lugar a vosotros, para que os traiga la bendición, si os apartáis de vuestros pecados."
Palabra de Dios.
Salmo responsorial: 8 R/.Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra! ¡Señor, dueño nuestro, / ¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él, / el ser humano, para darle poder? R. Lo hiciste poco inferior a los ángeles, / lo coronaste de gloria y dignidad, / le diste el mando sobre las obras de tus manos, / todo lo sometiste bajo sus pies. R. Rebaños de ovejas y toros, / y hasta las bestias del campo, / las aves del cielo, los peces del mar, / que trazan sendas por el mar. R.
SANTO EVANGELIO.Lucas 24,35-48 Así estaba escrito: el Mesías padecerá y resucitará de entre los muertos al tercer día En aquel tiempo, contaban los discípulos lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan. Estaban hablando de estas cosas, cuando se presenta Jesús en medio de ellos y les dice: "Paz a vosotros." Llenos de miedo por la sorpresa, creían ver un fantasma. Él les dijo: "¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro interior? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo." Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Y como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo: "¿Tenéis ahí algo de comer?" Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos. Y les dijo: "Esto es lo que os decía mientras estaba con vosotros: que todo lo escrito en la ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de mí tenía que cumplirse." Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y añadió: "Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto."
Palabra del Señor.